Aunque la autoridad holandesa RDW otorgó a la compañía de Elon Musk una aprobación temporal, el estado del sistema fue degradado por la fuerza. En la UE, el FSD de Tesla sigue siendo legalmente un "sistema avanzado de asistencia al conductor" (ADAS), no un piloto automático en toda regla. El usuario está obligado a mantener las manos en el volante y asumir toda la responsabilidad legal por los incidentes. Este caso presenta un marcado contraste con los recientes éxitos de la china DeepRoute.ai, que está escalando sus sistemas autónomos por cientos de miles. El dominio tecnológico de la IA se ve frenado no por el poder de las redes neuronales, sino por el cumplimiento conservador europeo y el miedo a los riesgos físicos (AI Safety).
Fuente: Reuters / RDW
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